Desempolvo este poema que viene a doc con este momento de mi vida, no por la memoria sino por la fuerza que evoca. Espero la autora no se moleste por este post.
Memoria de los días
Lorena Ventura
Déjame decirte
una a una
las palabras que olvidé un día.
Decir
no por decir
que fueron tus ojos el pan sobre mi mesa
y tus manos del todo,
como los árboles,
elementales.
(Vine a tu piel a navegar despacio
y en ella encontré algo de umbral y atadura.
Hay una memoria de ti en cada ruta de mi sangre.
Hay una muerte de mí en cada ruta de tu sangre.)
Déjame enumerarte el tiempo infinito y duro de los días,
poner tu abandono a la paz obligatoria de mis horas,
confundir las partículas de polvo con tu nombre.
(Tu nombre
ahora recuerdo
se escribía con la misma tiza que la luna.)
Déjame medir tu ausencia con insomnios
y contarte cómo con el alba envejecen mis entrañas.
Cómo las lluvias recientes han agrietado el mármol de mis huesos
y cómo los lagartos han venido a destrozar la transparencia de mis sueños.
Porque ya no te veo más he ido olvidando los colores.
Y porque ya nadie me escucha temo incluso al diccionario.
Porque cada minuto es un instrumento
que prolonga la amargura,
porque ya ninguna raíz nace de mí para crecer profunda
y porque ya no he de volver de este destino subterráneo:
Que la noche me devore con su rabia.
Que mi sombra retire su ancla de mi cuerpo.
Que mis zapatos sean tan pesados
que llegue tarde a todos los crepúsculos
y que el silencio de este poema sea tal
que sólo los fantasmas puedan descifrarlo.
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